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Esteban Andrés Suárez, logo Esteban Andrés Suárez, profesional 1993 - 2013

Gracias capitán

Viernes, 16 de Mayo 2014

Nos conocimos en la selección española cuando daba sus primeros pasos en la elite, en un vestuario comandado por Hierro con la vieja guardia de Abelardo, Luis Enrique y Raúl. Por ahí apareció un futbolista que asombraba por la intensidad que ponía en cada entrenamiento, en cada acción en la que siempre acudía con nobleza a la batalla.

Su actitud en el trabajo siempre fue la mejor fórmula para que el éxito fuese de la mano posteriormente en toda su carrera. En aquel momento se veía que no era un superdotado técnicamente pero lo suplía con otras características.

Representa la furia que siempre fue sello de la Roja en estado puro. Su gol a Alemania, la fe con la que acude al remate, la potencia con la que remata con el alma son buena prueba de ello. Pero Puyol es mucho más, un defensa con conceptos futbolísticos extraordinarios. Anticipación, colocación, concentración, fuerza, bravura. Sin ser el más alto los balones aéreos son suyos.

Su carácter lo demuestra hasta en su forma de irse. Con años de contrato por delante a los que renuncia por el amor a unos colores y a un club. Por su nobleza como deportista. Demostrando que la fama de peseteros que acompaña al futbolista no es cierta en algunos casos. Tras años de presión en su máxima intensidad seguro que necesita desconectar porque un club como el Barcelona desgasta muchísimo, siempre el centro de todas las miradas.

El fútbol no para de evolucionar y Puyol fue una evolución del defensa español de garra del perfil Camacho. En aquel momento llegaba junto a Xavi sin saber que se convertirían en una generación que cambió la historia del Barcelona y de la selección española. Xavi es la calidad, el referente de un estilo desde el trato de balón; Puyol el líder del grupo, el referente de garra, el que siempre transmite agresividad y ganas a los compañeros. En nuestro último duelo nos ganaban 4-1 y desde mi portería aún le escuchaba gritar a Xavi para que apretase y no bajasen los brazos en la presión. El capitán en mayúsculas, con gestos que muestran su grandeza, pidiendo a compañeros que no se excedan en la celebración de un gol en un partido sentenciado o que se ahorren gestos inapropiados. Siempre abanderó el respeto al rival y eso hace su figura aún más grande. Barcelona y Real Madrid juegan y normalmente ganan, pero nunca deben reirse del rival. El fútbol no está hecho para que siempre gane el mismo y el día que pierdan seguro que no les gusta que se mofen. Recuerdo el baile en Vallecas cuando Puyol frenó la celebración con un gesto de grandeza. Son detalles de compañeros, porque cuando el árbitro señala el final de cada partidos, todos los futbolistas somos compañeros en distintos equipos.

Y yo nunca le olvidaré. El fútbol tiene un defecto, la gente se olvida con rapidez de los símbolos. Llegan caras nuevas y rápido se generan nuevos ilusiones. Da igual la grandeza del que se marcha. Ahora, en el fútbol moderno, es muy complicado que un jugador esté ocho años en un equipo, se ha perdido ese romanticismo. Lo de Puyol es atípico cuando hace veinte años era lo normal. ?Cuantos jugadores nacionales hay jugando ahora en los equipos?. El referente del Barça es Messi, del Real Madrid es Cristiano Ronaldo. Con menos tiempo tiene más seguidores y trascendencia que Raúl, ídolo para todos.

Como nunca olvidaré nuestra última conversación tras intercambiar nuestras camisetas sin saber que sería la última con la que jugó un partido oficial. Como siempre nos quedamos hablando en el vestuario y ésta vez fue para contarme que se marchaba. Antes de anunciarlo me confió su secreto y las razones de su decisión. Siempre te admiré como futbolista y a todos hay un punto en el que nuestra carrera se acaba, pero aún eres más grande como persona. Un buen tío, alguien que ayuda como hiciste a Miki Roqué sin que nadie lo supiera, que ha desarrollado unos valores en el fútbol que muchas veces se van perdiendo y que deben ser transmitidos de generación en generación. Que la gente no olvide a Puyol porque los que no imaginaban un Barça sin él ni Víctor Valdés en unos días tendrán nuevos ídolos que admirar. Yo tampoco olvidaré que me marcó su último gol, pero oye al final paras a pensar y hay goles que no duelen tanto.

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